Volvemos con la misma ilusión de continuar con el trabajo iniciado en febrero. Nuestro objetivo en esta ocasión se centró en consolidar los aprendizajes adquiridos en la anterior visita de campo con los niños que se encuentran gravemente afectados e incorporar nuevas pautas en los niños que asisten regularmente al aula.
Los avances igual que en la anterior visita fueron realmente sorprendentes, en total hemos podido trabajar con 65 niños de distintas patologías con diferentes grados de afectación y formar a más de 40 profesionales que trabajan para ofrecerles un futuro mejor.




Tan sólo unas semanas después de arrancar el curso escolar, en Butterfly ya contaban con 60 niños con diversas patologías neurológicas. El objetivo estaba claro: ofrecer a estos niños una oportunidad para extraer el máximo potencial de cada uno de ellos y que pudieran optar por una mejor calidad de vida.
En este primer viaje fuimos tres terapeutas a enseñar al equipo de cuidadores, fisioterapeutas y docentes a favorecer la neuroplasticidad de los niños a través del Modelo DACER. Un método de trabajo que tiene como objetivo intervenir en todas las esferas que se ven afectadas tras un daño cerebral como son la motora, la orgánica, la cognitiva, sensorial…
El resultado fue impresionante, niños que hasta ese momento no se habían puesto de pie, anduvieron en una semana. Niños que nunca se habían comunicado, lo hicieron en esos días. Profesionales que no creían en la capacidad de recuperación de los niños con discapacidad, pudieron observar la enorme capacidad de los menores cuando se les ofrecen las herramientas adecuadas.